Liérganes y la leyenda del hombre-pez

febrero 2022

Declarado de interés histórico-artístico nacional en 1978, el municipio de Liérganes se caracteriza por su arquitectura clasicista de los siglos XVII y XVIII gracias en buena parte a la fábrica de artillería que hubo en esta comarca cántabra.

Si hay algo que siempre se relaciona al hablar de Liérganes es su historia ligada a la leyenda del Hombre-Pez.

Cuenta la leyenda que a mediados del siglo XVII en este pueblo vivía un matrimonio que tenían cuatro hijos, el segundo de ellos se llamaba Francisco. En la víspera del día de San Juan en el año 1674, Francisco fue al Miera a nadar junto a sus amigos pero una vez entró en el agua comenzó a nadar río abajo hasta desaparecer.

Francisco sabía nadar perfectamente por lo que sus amigos no se preocuparon hasta que pasadas varias horas vieron que no regresaba por lo que pensaron que podría haber muerto ahogado.

5 años después, en el año 1679 se produjo un hecho insólito en la bahía de Cádiz, cuando unos pescadores encontraron un ser acuático con apariencia humana. Los pescadores extrañados trataron de acercarse pero de repente este ser desapareció. Esta extraña aparición se repitió varios días hasta que al fin pudieron capturar al ser acuático gracias a unos trozos de pan con los que querían cebarle.

Una vez consiguieron que subiera a la cubierta del barco pudieran verificar que era un joven corpulento, de tez pálida y cabello rojizo y ralo con una cinta de escamas desde la garganta hasta el estómago y otra que le cubría todo el espinazo. Los pescadores decidieron llevar a este ser al convento de S.Francisco, donde trataron comunicarse con el sin éxito. Pasados unos días, este extraño ser logró pronunciar una palabra: “¡Liérganes!”. Nadie entendía en todo Cádiz a que podría referirse pero gracias a un hombre cántabro que había emigrado para trabajar allí pudieron deducir que se refería al pueblo cántabro.

Esta noticia tardó poco en llegar a Liérganes, donde trataron de averiguar si algo extraño había ocurrido últimamente hasta que recordaron la extraña desaparición de Francisco. Con esta información, un fraile del convento acompañó a Francisco desde Cádiz hasta Liérganes para verificar la información de la que ya todo el mundo hablaba. Una vez llegaron al cercano monte dela Dehesa, el fraile mandó al joven que se adelantase y así lo hizo hasta llegar a Liérganes y más concretamente hasta su casa. Allí fue reconocido sin ninguna duda por su familia.

Francisco vivió tranquilo, sin importarle si iba vestido o no y las pocas palabras que pronunciaba solo se limitaban a “tabaco”, “pan” y “vino”, pero sin desear fumar o comer. Su extraño comportamiento, pasando hasta varios días sin comer así como obedecer a todo lo que se le mandaba hizo que se tomara a Francisco como una persona loca. Después de su regreso, vivió durante 9 años en Liérganes hasta que un día desapareció de nuevo en el mar sin que nadie volviera a conocer nada más sobre su paradero.

Img: Wikipedia.

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